(via gofuckingnuts)
Te olvidas.
Y te olvidas. Porque te olvidas. Sí, de todo… Hasta de ti. Pasas por alto todo lo que puedes dar e ignoras el daño que te infliges al no hacerlo. Porque te dañas, quizás por no provocarlo más allá de tu manos.
Y te olvidas, porque te olvidas… De que caminabas en un desierto y dos gotas de agua cristalinas parecieron un inmenso lago que te calmó esa sed, que te dió serenidad y fuerzas y que adoraste, y adoras, hasta rabiar. Pero es que el lago ha dejado de ser lago y vuelve a convertirse en lo que, quizás, nunca ha dejado de ser: Dos gotas de agua cristalinas..
NN













